Dar las Gracias a l@s que nos ayudan a recordar...



Siempre me conmueve profundamente cuando recuerdo la historia de la mujer que va más allá de su clase, más allá de su pobreza, más allá de su categoría social de vergonzosa y sucia, y toca la túnica de Yeshua por detrás.


Yeshua se detiene entre la multitud y aunque mucha gente le haya tocado, se da cuenta de que esta mujer ha hecho todo lo posible para tocar su túnica. Cuando Yeshua pregunta quién le ha tocado, ella tenía miedo de hablar y fue más allá del temor al juicio y dijo TE HE TOCADO YO. Todos miraron sus manos sucias y se escandalizaron ante la idea de una mujer tocando a un rabino, un maestro. Lo que hizo fue radical, peligroso, ya que la veían como una marginada, una leprosa. Su voz era poderosa y decidida, mientras defendía su integridad, su feminidad y su humanidad. Se arriesgó sabiendo que podía convertirse en objeto de humillación.


Yeshua se acercó a ella y le dijo: LEVANTATE, TU FE TE HA HECHO ENTERA. Esta mujer fue sanada por su fé.


Es nuestra voluntad de trascender la separación impuesta por la sociedad y aferrarnos a la visión de nuestra integridad y superar los reclamos de la sociedad sobre nosotr@s. Cuando tenemos fe, encontramos nuestra voz.


Muchas veces buscamos la sanación en otros,que nos sanen directamente, pero los mejores maestros son aquellos que encuentran formas de ayudarnos a recordar y encender la chispa de la plenitud dentro de nosotr@s mism@s. Estos maestros nos ayudan a recordar que lo que pensamos que estaba muerto todavía está muy vivo en nosotr@s.


Demos gracias a todos los maestr@s que nos han ayudado y continúan ayudándonos a recordar y conocer nuestra integridad.


AHAVA,


Ana Otero

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